LECTURAS:
Primera Lectura: Lectura del libro del Deuteronomio 24, 4-10.
Salmo 90. No me dejes caer en la tentación.
Segunda Lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 8-13
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 1-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Una vez bautizado, Jesús volvió al Jordán lleno del Espíritu Santo, y el Espíritu lo llevó por el desierto. Allí permaneció cuarenta días, y fue tentado por el diablo. Todo ese tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: ¨Si de veras eres el Hijo de Dios, manda que esta piedra se convierta en pan.¨Jesús le respondió: ¨La Escritura dice: No solamente de pan vive el hombre.¨Entonces el diablo lo arrebató hacia lo alto y en un instante le mostró todos los reinos de la tierra. Luego le dijo: ¨Yo te voy a dar el poder sobre todos estos reinos y toda su gloria, porque a mi me pertenecen y se los doy a quien quiero. Si te arrodillas y me adoras, todo eso será tuyo.¨ Jesús le respondió: ¨Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él lo servirás.¨Finalmente lo llevó a Jerusalén, lo colocó en el lugar más alto del templo y le dijo: ¨Si de veras eres el Hijo de Dios, tírate de aquí porque la Escritura dice: A sus ángeles ha dará ordenes para que te guarden, y también, Te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la tierra.¨ Jesús le respondió: ¨Está mandado: No exigirás pruebas al Señor tu Dios.¨ Y después que el diablo propuso a Jesús toda clase de tentaciones, lo dejó hasta que llegara el momento propicio.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
REFLEXIÓN
El Miércoles de Ceniza comenzamos el tiempo de cuaresma, tiempo especial que nos regala la iglesia para la preparación del misterio pascual; pasión muerte y resurrección del Señor, tiempo para incrementar nuestra oración y nuestra comunión en justicia y solidaridad con nuestros hermanos, tiempo de conversión y renovación de nuestras vidas, tiempo para enfrentar y vencer todas las tentaciones de nuestra vida de la mano con Jesús que en el desierto derrotó al diablo mostrándonos así que todo aquel que se deja dirigir por el Espíritu siempre triunfará sobre el mal y sus seducciones.
El evangelio de Lucas que leemos hoy nos invita a ir de la mano con Jesús al desierto para enfrentar llenos del Espíritu Santo todas las tentaciones que seducen nuestras vidas y nos pueden desviar del camino del Señor. En la primera lectura del Deuteronomio podemos notar la profesión de fe del pueblo de Israel, un pueblo que desde lo más profundo de sus convicciones reconoce a Dios como el protagonista de su existencia, como Aquel que ha guiado sus vidas sacándolos de la opresión hasta llevarlos a la tierra de la felicidad. Este reconocimiento histórico se transforma en agradecimiento y el agradecimiento lleva al ofrecimiento de los primeros frutos de la tierra como un don a Dios y a su generosidad para con ellos. El estribillo del salmo 90 es una petición a Dios, suplicándole que no permita que la persona caiga en la tentación, creo que esa podría ser una buena petición a lo largo de toda nuestra vida, pedirle siempre al Señor que las seducciones del mal nunca triunfen sobre nuestros buenos propósitos e ideales de vida. En la carta a los Romanos san Pablo les recuerda a este pueblo que creyendo y profesando la fe en Jesucristo se obtiene el perdón de los pecados y la salvación sin importar de que pueblo o nación se sea, pues en Cristo se han eliminado todas las barreras para que su palabra y su salvación alcancen a todo el mundo. En el evangelio Lucas enfatiza que Jesús lleno del Espíritu Santo es llevado por él al desierto donde el diablo en el momento en que percibe una necesidad en Jesús se acerca para tentarlo, finalmente insiste el evangelista que el diablo se alejó por un tiempo esperando el momento propicio para volver a tentarlo. Si observamos detenidamente nos damos cuenta que el diablo le pide a Jesús que muestre que es el Hijo de Dios y le pide que lo haga de manera espectacular. Sirviéndose de su poder en beneficio propio (convertir las piedras en pan), ofreciéndole el poder sobre todos los pueblos y finalmente pidiéndole que haga un gesto maravilloso que deslumbre a sus espectadores (tirarse del lugar más alto del templo). De otro lado, podemos constatar como el diablo conoce la Escritura, para tentar a Jesús adapta las Escrituras a su actitud mezquina y tergiversada. Por su parte Jesús no cae en la seducción del demonio. Reconoce que su poder no es para servirse en beneficio propio sino para ponerlo al servicio de los demás. reconoce al mismo tiempo que el hombre no es solamente un gran estómago, no es solo materia y por eso su alimento no es solo el pan material, sino toda palabra que sale de la boca de Dios. Reconoce además que por más poder que se le ofrezca a una persona ésta no debe transigir con el mal y arrodillarse ante quienes lo pondrán al servicio de sus intenciones más viles y bajas (esto deberían saberlo muchos políticos, jóvenes que se meten a las pandillas, al servicio del narcotráfico o de los grupos armados, entre otros), sino que por el contrario debe tener siempre la claridad necesaria para saber que ante el único poder que se puede arrodillar un ser humano es ante Dios, pues sólo él puede no sólo ofrecerle la plenitud de la vida y la felicidad sino también concedérsela. Finalmente ante el llamado a aparecer de forma espectacular frente al pueblo para ser reconocido inmediatamente como Mesías, salvador y redentor, Jesús le replica al Diablo que no hay que tentar a Dios exigiéndole pruebas (esto deberían saberlo algunos políticos que llegan a los pueblos deslumbrando a las personas con conciertos y dádivas que no son más que consuelos efímeros y momentáneos, pero también deberían saberlo miles de personas, especialmente cristianos que sólo se acercan al Señor buscando la espectacularidad de fenómenos extraordinarios, de milagros, curaciones y desmayos espectaculares). Jesús nos muestra que quien esté lleno del Espíritu Santo siempre encontrará la manera para vencer al Diablo. En el triunfo de Jesús sobre el poder del mal está también incluido el triunfo de la humanidad sobre todos los poderes que oprimen al ser humano y no le permiten alcanzar su plenitud de vida.
Algunas preguntas para reflexionar.
- ¿Eres capaz de reconocer el accionar de Dios en la historia de tu vida?
- ¿Eres agradecido con Dios por lo que él te ha dado a lo largo de tu vida, cómo lo manifiestas?
- ¿Reconoces que en Jesús se ha borrado toda barrera de discriminación y vives conforme a ese principio?
- ¿Qué tentaciones te acosan en este momento?
- ¿Te dejas seducir por ellas o eres capaz de vencerlas con la fuerza del Espíritu de Dios en tu vida?
QUE EL AMOR DE DIOS NOS DE LA FUERZA PARA VENCER A TODAS LAS TENTACIONES QUE SEDUCEN NUESTRAS VIDAS.
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