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Hay alrededor de tres celebraciones típicas del mundo antiguo que parecen estar a la base de la celebración del nacimiento de Jesús. En la Roma antigua existió la costumbre de celebrar unas fiestas llamadas “saturnales” en honor al dios Saturno, considerado el dios de la agricultura. Junto a esta fiesta existía también la llamada de los “triunfos” con la que se celebraba la entrada triunfal de alguno de los generales que llegaba triunfante por las batallas ganadas. Eran alrededor de siete días de fiesta y de derroche de luces y antorchas que comenzaban desde el 17 al 24 de diciembre. Por otro lado se celebraba también el comienzo del solsticio de invierno o nacimiento del sol invictus. Para muchas culturas antiguas este solsticio marcaba el comienzo del nuevo año. Algunos creen que esta celebración del sol que posiblemente se ubica el 25 de diciembre es la que da origen a la celebración del nuevo sol naciente que viene a ser Cristo Nuestro Señor. En la época medieval, se cree que fue Francisco de Asís, el fundador de la orden franciscana, el iniciador de los nacimientos. La historia dice, que recorriendo la campiña cercana a la pequeña población de Rieti en el invierno de 1223 la Navidad de ese año lo sorprendió en la ermita de Greccio y fue allí donde tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los vecinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de gente a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
La idea de reproducir el nacimiento, se popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano. De la representación en vivo se pasó a la utilización de figuras. También se cree que el primer nacimiento se construyó en Nápoles a fines del siglo XV y que fue hecho de figuras de barro. Carlos III ordenó que los "Belenes" se extendieran y popularizaran en todo el reino itálico y español. Según la enciclopedia católica en su versión Online, los villancicos e himnos derivan su procedencia de la degeneración de las obras dramáticas, así, los primeros villancicos que se conocen proceden del siglo once y decimotercero. Esta misma enciclopedia recuerda que la Navidad no formaba parte de las fiestas celebradas inicialmente por los cristianos. La primera evidencia sobre esta fiesta se encuentra en Egipto, hacia el año 200. Es posible que a partir del siglo IV se empezara a celebrar también en Roma y de allí pasaría a la iglesia universal. En Colombia es típico no solamente celebrar la navidad sino también hacer una novena, llamada de aguinaldos en preparación para este gran festejo del día del nacimiento de Jesús. La primera novena de la que se tiene referencia fue impresa en 1807 y cuyo autor se dice que fue el frayle Quiteño Fernando de Jesús Larrea quien a finales del siglo XVIII se la envió a su dirigida espiritual, la señora Clemencia de Jesús Caicedo Vélez Ladrón de Guevara de Arostegui y Escoto, fundadora del convento de las religiosas de la enseñanza en Bogotá, fue ésta la novena que se rezó durante todo el siglo XIX y es la base de las novenas que se rezan hoy. Se cree además que en el mismo siglo XIX hubo una reforma a la novena hecha por la madre María Ignacia de quien se dice compuso los famosos “gozos”. En la Navidad se celebra la encarnación del hijo de Dios, en otras palabras, el nacimiento de Jesús. Este nacimiento se hace digno de celebración porque a través de él Dios se hace carne, se hace uno con nosotros, viene a poner su tienda entre los seres humanos y a mostrarnos cuánto Dios nos quiere y lo que él está dispuesto a hacer por nuestra salvación. De la primera representación del pesebre hecha por san Francisco de Asís a la representación del pesebre hoy existen muchas diferencias. Es usual ver hoy en día pesebres que no brillan precisamente por su sencillez y semejanza con el humilde nacimiento de Jesús, sino que brillan por ser auténticas obras de arte cuyo elemento principal es la tecnología. Llama la atención al pasearse por algunos barrios o parques de las principales ciudades colombianas la cantidad de luces y adornos que se encuentran en ellas. Hay además, algunas ciudades donde se hace el concurso de la cuadra mejor adornada y alumbrada. Todo ese derroche de adornos y luces se supone que es por la celebración del nacimiento de Jesús que es Luz del Mundo; buena nueva para todos los hombres y mujeres de buen corazón que habitamos este planeta. Digo que se supone que es por Cristo porque en los tiempos modernos Jesús no deja de ser más que un pretexto para una celebración que ha desbordado sus orígenes y se ha volcado en las calles como celebración desprovista de su contenido religioso. Una pequeña descripción de la celebración nos lleva a ver que hay luces, adornos, pólvora, regalos, mucho alcohol, pero que en muchos corazones no nace Jesús de nuevo y que la celebración no es más que un derroche desde el cual se sigue encubriendo los grandes problemas de injusticia y discriminación que siguen aquejando a la sociedad moderna. La Navidad se ha convertido para muchos en una celebración donde el festejado ha sido desplazado. Ojala y podamos entender el verdadero sentido de la navidad y descubrir que los adornos y las luces que el Niño Dios quiere están asociados a la Justicia, la misericordia, el perdón y la bondad de Corazón.
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